En resumenMedicamento de primera línea para la diabetes tipo 2; no causa bajones de azúcar por sí solo.

¿Qué es metformina?

La metformina es el medicamento de primera elección para la diabetes tipo 2 en todo el mundo. Es económica, eficaz, no aumenta de peso y, usada sola, no provoca hipoglucemias. También se usa en el síndrome de ovario poliquístico y la prediabetes.

¿Cómo actúa?

Disminuye la producción de glucosa en el hígado y mejora la sensibilidad del cuerpo a la insulina.

¿Para qué sirve?

  • Diabetes tipo 2.
  • Prediabetes en personas con alto riesgo (según indicación).
  • Síndrome de ovario poliquístico con resistencia a la insulina.

Presentaciones más comunes

  • Tabletas de 500, 850 y 1000 mg.
  • Tabletas de liberación prolongada (XR).
  • Combinada con otros antidiabéticos (glibenclamida, sitagliptina, etc.).

Cómo tomarlo correctamente

La dosis exacta depende de la edad, el peso, la función de los riñones y el hígado y de lo que se va a tratar. Sigue siempre la indicación de tu médico o la del prospecto, y ante dudas pregunta en tu farmacia.

  • Tómala con las comidas o justo después, para reducir las molestias digestivas.
  • El médico suele empezar con dosis bajas y subir poco a poco.
  • No partas ni mastiques las tabletas de liberación prolongada.
  • Controla tu glucosa según las indicaciones y acude a tus controles.

Efectos secundarios frecuentes

  • Diarrea, náuseas, gases y sabor metálico, sobre todo al inicio (suelen mejorar en semanas).
  • Con años de uso, déficit de vitamina B12 (hormigueo en pies).
Busca atención médica de inmediato si notas:
  • Dolor muscular intenso, dificultad para respirar, dolor abdominal, somnolencia extrema y malestar profundo (acidosis láctica, muy rara).
  • Vómitos o diarrea que impiden comer o beber: consulta si debes pausarla temporalmente.
  • Hormigueo o adormecimiento persistente en pies.

¿Quién debe tener precaución?

  • Enfermedad renal moderada a grave (ajuste o contraindicación).
  • Consumo excesivo de alcohol.
  • Estudios con contraste yodado (tomografías): puede ser necesario suspenderla temporalmente.
  • Cirugías y deshidratación.
  • Insuficiencia cardíaca o hepática descompensada.

Interacciones importantes

Informa siempre a tu médico y farmacéutico de todo lo que tomas, incluidos productos naturales. Las interacciones más relevantes son:

  • Alcohol: mayor riesgo de acidosis láctica.
  • Contrastes yodados.
  • Corticoides y diuréticos (suben la glucosa).
  • Insulina y sulfonilureas (riesgo de hipoglucemia en combinación).

Embarazo y lactancia

Se usa en algunos casos de diabetes gestacional o preexistente, siempre bajo control médico. Es compatible con la lactancia.

Conservación

Guárdalo en su envase original, en un lugar fresco y seco, protegido de la luz y fuera del alcance de los niños. No lo guardes en el baño ni en el auto. Revisa la fecha de vencimiento y consulta qué hacer con los medicamentos vencidos.

Preguntas frecuentes

¿Puedo dejar de tomarlo si ya estoy bien?

No sin hablar con tu médico. En enfermedades crónicas, sentirse bien suele ser precisamente el efecto del tratamiento. Suspenderlo puede hacer que el problema regrese, a veces de forma brusca.

¿La metformina baja de peso?

Puede ayudar a una pérdida modesta o evitar el aumento de peso, pero no es un medicamento para adelgazar y no debe usarse con ese fin sin indicación.

¿Es normal la diarrea al empezar?

Sí, es frecuente las primeras semanas. Tomarla con comida y subir la dosis gradualmente ayuda. Si persiste, la versión de liberación prolongada suele tolerarse mejor.

¿La metformina daña el riñón?

No. Lo que ocurre es que, si el riñón ya está dañado, la metformina se acumula; por eso el médico controla la función renal y ajusta la dosis.

Ficha revisada en septiembre de 2026. La condición de venta puede variar según la concentración y la presentación; confírmala en tu farmacia. Fuentes de referencia: prospectos aprobados por ARCSA, Cuadro Nacional de Medicamentos Básicos del MSP, fichas técnicas y guías de la OMS.

⚠️ Esta ficha tiene fines informativos y no reemplaza la indicación de un médico o farmacéutico. No inicies, cambies ni suspendas un tratamiento sin consultar a un profesional de la salud. En caso de intoxicación o emergencia, llama al 911.